El lobo, seguía esperando al cerditos pero resultaba que no salian de ninguna de las maneras. Entonces el lobo, fue al pueblo de al lado y les compró un pastel y les dejó una nota en el buzón diciendo que lo sentia mucho y que les iba a fabricar otra casita nueva. Pasados los días, los cerditos fueron a su terreno y vieron al lobo construyendo nuevas casitas desde ese día el lobo y los cerditos son muy buenos amigos.
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